Whasington, 1 may (ABC).- La frustración en Estados Unidos después de que Nicolás Maduro incumpliera una promesa de abandonar Venezuela hacia Cuba se ha plasmado este miércoles en un endurecimiento del tono por parte de la administración de Donald Trump. En una ronda de entrevistas y discursos, el jefe diplomático del gobierno, Mike Pompeo, ha amenazado directa y abiertamente con una intervención militares, ya sin el eufemismo de que «todas las opciones están sobre la mesa».
Anoche, en Fox News, Pompeo dijo: «Si me preguntan si Estados Unidos está preparado para considerar una acción militar, si eso es lo que se necesita para restaurar la democracia en Venezuela, el presidente ha sido coherente e inequívoco al respecto: que la opción de usar la fuerza militar está disponible si eso es lo que hay que hacer. Esperamos que no sea así. Esperamos que pueda haber una resolución pacífica y que Maduro se vaya sin violencia. Pero estamos observando de cerca a quienes se dedican a provocar violencia y los haremos responsables. Pero el presidente ha dejado muy, muy claro que vamos a asegurarnos de que se restaure la democracia venezolana».
Anoche Maduro negó en una comparecencia ante la televisión venezolana que hubiera aceptado nada, y acusó a EE.UU. de mentir. La Casa Blanca, sin embargo, le desmiente tajantemente e incluso ha dado detalles de conversaciones que ha tenido con jerarcas del régimen como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino. Este martes, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, se dirigió a la prensa para instar a través de ella a Padrino y al presidente Tribunal Supremo de Justicia venezolana, Maikel Moreno y el mayor general de la Guardia Nacional Rafael Hernández Dala a que de una vez por todas entregaran a Maduro.
