Un jaguar irrumpió en una vivienda particular de la ciudad de Guayaramerín, fronteriza con Brasil, y desató una situación de emergencia que terminó con la muerte del animal tras recibir disparos de arma de fuego. El hecho, reportado por el portal Beni Noticias, ocurrió en medio del pánico de los moradores que se vieron sorprendidos por la presencia del felino en un entorno urbano.
El encuentro entre el depredador y los habitantes de la zona expuso una realidad cada vez más frecuente en las regiones amazónicas del país. La expansión humana y la reducción de hábitats naturales fuerzan a los animales silvestres a deambular por espacios que no les pertenecen. Lo que para una familia representa una amenaza, para el jaguar es simplemente la búsqueda de alimento o refugio ante la pérdida de su ecosistema.
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El hecho fue registrado en videos que luego fueron difundidos en redes sociales. En una de las grabaciones se observa a un hombre con un chaleco en el que se lee “junta vecinal distrito 1 Guayaramerín”. La persona apunta al felino con una escopeta mientras se escucha a otra decir: “Se está levantando, uno más hay que darle, en la cabeza”. El hocico del animal está ensangrentado.
En otra grabación se ve a otro vecino que apunta al jaguar con una escopeta mientras se oye: “Dele ahora, a la cabeza”. El felino se echa y jadea. Después, alguien lanza un lazo y consigue sujetarlo por la pata delantera derecha. En una tercera toma aparece un tercer hombre, sin polera, que porta un arma. El animal se revuelca con dificultad mientras un hombre exclama: “Se está muriendo” y otro le refuta: “¡Está vivo!”. El jaguar vuelve a incorporarse, llega hasta un pilar de madera donde la pata queda enredada, cae, se escucha un disparo y el animal deja de moverse.
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El caso reabre el debate sobre el manejo de fauna silvestre en áreas urbanas de la Amazonía boliviana. Organizaciones ambientales advierten que la pérdida de hábitat y la caza furtiva empujan a jaguares y otros depredadores hacia las ciudades. Hasta el cierre de esta edición, las autoridades competentes no habían emitido un pronunciamiento oficial sobre el hecho ni sobre posibles sanciones por la muerte del felino, especie protegida en el país.

