Dos mujeres y un hombre fueron sentenciados a tres años de cárcel por el delito de tráfico ilegal de vida silvestre, luego de un operativo donde se halló más de 20 ejemplares de la rana gigante del lago Titicaca, en el departamento de La Paz, en una actividad económica local.
De acuerdo con información del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, las dos sindicadas deberán cumplir su condena en el Centro de Orientación Femenina de Obrajes, mientras que el varón fue derivado al penal de San Pedro.
La determinación judicial representa un precedente en la aplicación de la normativa penal ambiental y en la protección del patrimonio natural del país.
LEE TAMBIÉN: Detienen a cuatro policías en Venezuela por apropiarse de dinero hallado entre escombros
El caso trascendió a partir de un operativo realizado en febrero en la comunidad de Huatajata, a orillas del lago Titicaca, donde participaron la Dirección General de Biodiversidad y Áreas Protegidas (DGBAP), la Fiscalía, la Policía Forestal y de Protección al Medio Ambiente (Pofoma), la Alcaldía de La Paz mediante el Bioparque Vesty Pakos, la Iniciativa Boliviana de Anfibios (BAE) y el Instituto Público Desconcentrado de Pesca y Acuicultura (IPD-PACU).
En la intervención, las autoridades encontraron 26 ranas gigantes del lago Titicaca, de las cuales 25 estaban vivas y una muerta, además de otro ejemplar congelado cuya especie no pudo ser determinada en el momento.
Los animales fueron rescatados y trasladados bajo protocolos especializados para su evaluación y custodia temporal, según los reportes técnicos de la DGBAP.
LEE TAMBIÉN: Diputada Lucero Justiniano impulsa ley para eliminar privilegios económicos de dirigentes sindicales
La rana gigante del Titicaca (Telmatobius culeus), considerada la rana acuática más grande del mundo, habita en el altiplano andino y puede vivir a grandes profundidades en el lago, adaptándose a condiciones extremas gracias a su piel altamente plegada que facilita el intercambio de oxígeno.
Las autoridades ambientales advirtieron que esta especie cumple un rol clave en el equilibrio ecológico del lago, pero enfrenta una fuerte presión por el comercio ilegal y su uso con supuestos fines medicinales, lo que ha contribuido a una drástica reducción de sus poblaciones.
En Bolivia, la especie está catalogada como “en peligro crítico” en el Libro Rojo de la Fauna Silvestre de Vertebrados y figura en el Apéndice I de la Convención CITES, lo que le otorga el máximo nivel de protección internacional.

