Comerciantes de Plaza Murillo manifestaron su preocupación por la situación económica que enfrentan tras casi 49 días de conflicto social de derivaron en el cierre a los accesos a kilómetro cero. Señalaron que las barras metálicas instaladas en los ingresos al sector impiden la circulación de personas y provocaron una caída drástica en las ventas diarias, afectando directamente a sus familias.
“Queremos trabajar, tenemos hijos, somos papás y mamás a la vez. ¿Cuánto tiempo más nos falta sufrir? ¿Cuánto tiempo más nos falta llorar?”, expresaron los vendedores. Pidieron a los sectores movilizados dejar los bloqueos y exigieron que se abra su fuente de trabajo, ya que muchas familias no tienen de dónde dar de comer a sus hijos.
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Aproximadamente 70 familias que dependen de la actividad comercial en la zona indicaron que la crisis limita sus ingresos al punto de dificultar la alimentación en sus hogares. Aseguraron que la poca mercadería que les queda la están consumiendo porque lo que venden apenas alcanza para un almuerzo.
Vendedoras de dulces, chantilly, llauchas y otros productos en Plaza Murillo se declararon en quiebra ante la falta de trabajo. Manifestaron preocupación por la falta de ingresos que pone en riesgo el pago a entidades financieras, la compra de alimentos, situación que empeora cada día que continúan los bloqueos.
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Los vendedores describieron que sus puestos se encuentran con poca mercadería debido a la falta de compradores. Vendían 20 o 30 pesos diarios, monto que ya no alcanza ante el alza de los productos de la canasta familiar. Solicitaron al Gobierno y a la Policía habilitar el paso en Plaza Murillo y pidieron a las autoridades y sectores movilizados alcanzar acuerdos que permitan reabrir el área y retomar el trabajo en el centro de La Paz.

