Con el acto de entrega de credenciales a las autoridades electas en los comicios subnacionales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) cerró este martes el “largo ciclo electoral” y se prepara para encarar una nueva etapa enfocada en dos prioridades estratégicas: la elaboración de un nuevo Padrón Electoral y la reforma integral de la Ley Electoral, con el objetivo de concluir ambos procesos hasta la gestión 2027.
La temporada electoral inició en 2024, cuando el país atravesó elecciones judiciales, comicios generales con una inédita segunda vuelta en 2025 y finalmente las subnacionales en marzo de 2026. En algunos casos, el presidente del TSE, Gustavo Ávila, indicó que la ciudadanía acudió hasta cinco veces a las urnas, lo que —según remarcó— confirma una “profunda vocación democrática”.
Sin embargo, remarcó que el ente Electoral tuvo que sortear varios obstáculos, como defender el proceso en 50 acciones constitucionales, todas resueltas a su favor. “En las 50 oportunidades demostramos que el proceso electoral no fue reñido con la Constitución ni con la ley”, afirmó.
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Con el cierre de esta etapa, Ávila reconoció que el padrón vigente se ha convertido en un foco de cuestionamientos. Según explicó, este instrumento actualmente genera dudas en distintos sectores y ha sido utilizado con fines políticos, por lo que lo calificó como una “herida abierta” dentro del sistema democrático.
En respuesta, el TSE asumió el compromiso de impulsar la construcción de un nuevo padrón que incorpore mayores garantías de seguridad y confiabilidad.
La autoridad electoral detalló que este nuevo registro buscará asegurar el empadronamiento de todos los bolivianos sin exclusión, además de modernizar el proceso para hacerlo más ágil, accesible y transparente para la ciudadanía.
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Por otro lado, remarcó la necesidad de actualizar la Ley Electoral vigente, al señalar que la norma –con más de 20 años de antigüedad– responde a un contexto político distinto y presenta limitaciones importantes. Cuestionó, en particular, aspectos relacionados con la sustitución de candidaturas, los procesos de inhabilitación y la regulación de debates, entre otros temas que requieren de una revisión profunda.
Ávila adelantó que el TSE ya cuenta con un proyecto de ley inicial, que será sometido a un proceso de socialización antes de su presentación formal ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). El proceso incluirá la participación de actores políticos, académicos, profesionales, organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación.
La etapa de socialización comenzará tras la realización de un encuentro nacional con los nueve tribunales electorales departamentales, previsto para la próxima semana. De acuerdo con Ávila, este proceso no debería extenderse más allá de 90 días, tras lo cual el proyecto será remitido al Legislativo para su tratamiento.
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“Le hemos prometido a Bolivia un nuevo padrón y le vamos a cumplir. Le hemos prometido una nueva ley de régimen electoral y también le vamos a cumplir”, enfatizó.
Con estas acciones, el TSE busca no solo modernizar el sistema electoral boliviano, sino también recuperar la confianza ciudadana en las instituciones encargadas de garantizar procesos democráticos transparentes y legítimos.

