La expresidenta del Estado, Jeanine Áñez, afirmó que “no basta con señalar el boicot”, sino que es necesario desarticularlo, en referencia a las recientes declaraciones del presidente Rodrigo Paz, quien volvió a denuncia un “sabotaje” en el caso del combustible de baja calidad distribuido por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Boliviano (YPFB).
La exautoridad, a través de redes sociales, señaló que las denuncias públicas deben ser complementadas por acciones concretar y decisiones firmes para frenar cualquier intento de desestabilización, y exhortó a las autoridades a asumir medidas efectivas frente al conflicto registrados en las últimas semanas.
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“No basta con señalar el boicot, hay que desarticularlo. Cuando no se actúa con determinación, el costo político es inevitable y el país termina pagando las consecuencias”, expresó.
En horas de la mañana de este lunes, Paz instruyó el resguardo militar de las plantas de YPFB tras denunciar que los problemas con la calidad de la gasolina estarían vinculadas a un “sabotaje” e intentos de desestabilizar su Gobierno.
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En cumplimiento a la orden presidencial, la Policía Militar desplegó efectivos en las plantas de la petrolera estatal asentadas en las ciudades que componen el eje central del país. De acuerdo a datos del Ministerio de Defensa, al menos 1.5000 elementos fueron movilizados para proteger las instalaciones y evitar el ingreso de personas ajenas a la institución.
Áñez recordó que durante su gestión vivió una situación similar que afectó las funciones de su administración. En 2019, la otrora exsenadora asumió la Presidencia en medio de una crisis política y social tras la renuncia del entonces mandatario Evo Morales y su posterior salida del país.
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“El sabotaje interno no siempre grita, opera en silencio. Se manifiesta en decisiones que no se ejecutan, en información que no fluye, en agendas paralelas que erosionan la autoridad y eso es más peligroso que la oposición abierta, porque descompone al Gobierno desde adentro”, advirtió.
Enfatizó que la determinación de mantener a funcionarios vinculados al Movimiento Al Socialismo (MAS) y al expresidente Morales no surgió de su voluntad, sino que “hubo ministros que permanecieron sin que yo conociera plenamente el alcance de sus lealtades y de sus acciones”.
Asimismo, la exmandataria aseguró que durante su gestión aprendió que “la buena fe no protege a un gobierno, la firmeza sí». La decisión oportuna sí”. También entendió que “la responsabilidad final siempre recae en quien ejerce la Presidencia y no basta con advertir el problema, hay que resolverlo”.

