Tras ser apartado de las elecciones subnacionales, el ahora excandidato a la Gobernación de La Paz, Rafael ‘Tata’ Quispe, presentó una solicitud formal al presidente del Estado, Rodrigo Paz, exigiendo la destitución del titular del Tribunal Supremo Electoral (TS), Gustavo Ávila.
“Estamos pidiendo al presidente Paz la destitución inmediata del señor Gustavo Ávila porque está usurpando funciones, es un autoporrogado”, declaró ante los medios de prensa antes de presentar una carta en oficinas de la Casa del Pueblo, en la ciudad de La Paz.
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Quispe considera que Ávila, al integrar el grupo de vocales de la anterior Sala Plena del órgano Electoral, que concluyó su mandato de seis años en diciembre de 2025, debería dejar el cargo junto a las otras exautoridades electorales.
Recordó que, en el caso de los vocales del TSE, no existe posibilidad de extender su mandato o de reelección, por lo que demandó la destitución de Ávila, a quien acusó de incurrir en usurpación de funciones e incumplimiento de deberes.
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Asimismo, a criterio del excandidato, si el presidente del Estado, Rodrigo Paz, decidió designar al vocal como su representante en el TSE, estaría incurriendo en el delito de resoluciones contrarias a la Constitución.
“Como ya ha cumplido él (Ávila) no debería estar ejerciendo como vocal, y si es que el presidente Rodrigo Paz lo ha nombrado, ha cometido el delito de resoluciones contrarias a la Constitución”, dijo.
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Gustavo Ávila fue designado, de manera directa, como vocal el 3 de abril de 2024 por el expresidente Luis Arce y luego ratificado en el cargo por el presidente Paz.
Quispe quedó inhabilitado del proceso electoral regional después que el órgano Electoral ratificó y materializó la cancelación de la personería jurídica de UCS por no obtener el porcentaje mínimo de votación (3%) en las elecciones generales del 2025.
El histórico frente político presentó diversos recursos judiciales ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) para buscar frenar la anulación de su sigla, sin embargo, el ente constitucional determinó rechazar las acciones planteadas y dejó en manos del órgano Electoral el futuro del partido.

