En el marco del Bicentenario de las Fuerzas Armadas de Bolivia, el presidente Luis Arce propuso una profunda transformación institucional del aparato militar, planteando una doctrina propia, libre de influencias externas, y alineada con la Constitución del Estado Plurinacional.
Durante su discurso, Arce sostuvo que el país enfrenta un punto de inflexión histórico que demanda una «refundación ética, técnica y doctrinal» de las Fuerzas Armadas, alejadas de antiguas concepciones impuestas desde el extranjero, como la Doctrina de Seguridad Nacional, a la que calificó de «nefasto legado del siglo XX».
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El mandatario reivindicó una doctrina basada en la soberanía, el respeto a los derechos humanos, la planificación estratégica y la participación activa del pueblo, señalando que el rol de las Fuerzas Armadas debe dejar de ser represivo o subordinado a intereses externos y transformarse en un instrumento de defensa popular e integración nacional.
En una de las frases más destacadas, afirmó que el nuevo ethos militar debe “nacer del pueblo, caminar con el pueblo y jamás alzarse contra él”, proponiendo que la misión histórica de las Fuerzas Armadas sea proteger la vida, la libertad, la justicia y la soberanía.
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Además, planteó la necesidad de avanzar hacia una doctrina de defensa común a nivel regional, enmarcada en la paz, la cooperación y la solidaridad del Sur Global.
Arce cerró su intervención convocando a un debate nacional e institucional sobre este nuevo modelo militar: “Este Bicentenario no es solo un homenaje al pasado, es una convocatoria al futuro”.

