Régimen Penitenciario entregó este jueves la ampliación del penal San Pablo en Quillacollo. En el acto, el Concejo Municipal se comprometió a tramitar la regularización del predio donde funciona el centro carcelario.
El Centro Penitenciario San Pablo de Quillacollo, ubicado en el Valle Bajo de Cochabamba, cuenta con nuevos ambientes para las personas privadas de libertad. Las autoridades señalan que se pretende «aliviar el hacinamiento».
La obra incluye una sala de visitas, una cocina comunitaria, baños, duchas y un puesto de vigilancia.
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“Esta ampliación es una respuesta concreta a una necesidad urgente de nuestro sistema penitenciario”, dijo el director general de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, durante el acto de entrega. La ceremonia contó con el tradicional corte de cinta, el descubrimiento de una plaqueta conmemorativa, una ch’alla y una presentación musical a cargo de internos del penal.
La actividad reunió a autoridades del Régimen Penitenciario, representantes del Órgano Judicial, Policía Boliviana y autoridades municipales, entre otras personas invitadas.
La presidenta del Concejo Municipal de Quillacollo, presente en el evento, aseguró: “Vamos a trabajar para que este predio tenga derecho propietario; es una responsabilidad que asumimos con compromiso”.
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Limpias recordó que la Constitución Política del Estado y la Ley 264, en su artículo 42, establecen que la infraestructura penitenciaria es una corresponsabilidad del nivel central y de los gobiernos subnacionales. “Los municipios y las gobernaciones no pueden quedar al margen. Las Entidades Territoriales Autónomas también deben asumir este reto”, recalcó.
Las autoridades locales prometieron encarar este proceso, mientras los internos reciben con esperanza los nuevos espacios.

