La violencia entre israelíes y palestinos continuó este martes sin dar signos de cesar a pesar de los llamados a que se acuerde un alto al fuego.
Israel llevó a cabo decenas de ataques aéreos en la Franja de Gaza mientras los militantes palestinos continuaron con los lanzamientos de cohetes contra ciudades del sur de Israel.
La violencia dejaba hasta este martes 217 muertos en la Franja de Gaza, incluidos 63 niños y 36 mujeres, además de 1.500 heridos, según el Ministerio de Salud dirigido por Hamás.
Israel dice que hay más de 130 militantes entre los muertos, pero Hamás no lo ha reconocido.
Con los bombardeos, las fuerzas israelíes afirman haber destruido más de 15 kilómetros de una red de túneles subterráneos perteneciente a Hamás y haber atacado las casas de nueve comandantes de «alto rango» de esa organización.
Mientras tanto, funcionarios palestinos en Gaza dijeron que los ataques nocturnos habían causado cortes de energía generalizados y dañaron cientos de casas y otros edificios.
La ONU también advirtió sobre la escasez de combustible en Gaza, lo que podría provocar que los hospitales y otras instalaciones pierdan energía.
Las autoridades israelíes aseguraron que un aluvión de proyectiles de mortero dejó dos trabajadores tailandeses muertos y 10 ciudadanos israelíes heridos en Erez, uno de los cuatro cruces fronterizos que decenas de personas usan a diario para entrar y salir de Gaza.
En respuesta, Israel volvió a cerrar el paso de mercancías de Kerem Shalom tras haberlo abierto brevemente para dar paso a los camiones jordanos con ayuda humanitaria.
Esto ocurre un día después de que se registrara una de las ofensivas israelís más intensas desde que estallaron los enfrentamientos la semana pasada.
El lunes, el ejército israelí dijo que atacó instalaciones pertenecientes al grupo militante Hamás y las casas de varios comandantes, pero carreteras principales y líneas eléctricas también resultaron dañadas.
Además, Israel aseguró haber matado al comandante de la Yihad Islámica Hasam Abu Hardib, quien considera responsable del lanzamiento de misiles antitanque desde Gaza.
El conflicto se desató el lunes 10 de mayo, después de semanas de creciente tensión en la ocupada Jerusalén Este desencadenaran enfrentamientos entre palestinos y la policía de Israel en la Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, un lugar sagrado para judíos y musulmanes.
Ante la dura represión israelí que dejó centenares de heridos palestinos, Hamás comenzó a lanzar cohetes de forma masiva desde Gaza hacia Israel, cuyas fuerzas militares respondieron con bombardeos sobre la Franja.
Israel dice que más de 3.000 cohetes han sido disparados desde Gaza durante la semana pasada.
Se reportó que el Domo de Hierro, el sistema de defensa antimisiles israelí, interceptó el 90% de los cohetes.
Esfuerzos internacionales
Mientras tanto, aumentan los llamamientos internacionales para un cese de las hostilidades.
Este martes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea -con excepción de Hungría- respaldaron un comunicado en el que condenan los ataques con cohetes de Hamás, respaldan el derecho a la defensa de Israel ejercido de forma proporcionada y exigen un cese el fuego inmediato, según informó Josep Borrell, responsable de Exteriores del bloque.
Después de que Francia y Egipto se sumaran al coro de países que han pedido el fin de la violencia entre Israel y los militantes palestinos en Gaza, el presidente de EE.UU., Joe Biden, expresó el lunes su apoyo a un alto el fuego, pero no hizo un llamamiento público para que cesaran de inmediato los bombardeos israelíes a los territorios palestinos.
EE.UU. ha bloqueado en tres oportunidades un comunicado conjunto del Consejo de Seguridad de la ONU que pedía «el cese de la violencia y el respeto a la ley humanitaria internacional, incluyendo la protección de civiles, especialmente los niños».
Sin embargo, la prensa estadounidense informó este martes que Biden y funcionarios la Casa Blanca habían estado presionando a Israel en privado para que ponga fin a la ofensiva y acceda a un cese el fuego, argumentando que el gobierno estadounidense no puede contener la presión del Congreso y de la comunidad internacional de forma indefinida.
Algunos miembros del Partido Demócrata han estado pidiendo ala Casa Blanca para que pida un alto el fuego para «evitar más pérdidas de vidas y una mayor escalada de violencia».
El lunes, cuando la prensa le preguntó a la portavoz del presidente Biden, Jen Psaki, por qué EE.UU. aún no lo había pedido, ella dijo que había mucha actividad diplomática entre bastidores.
«El papel que estamos desempeñando, el prisma por el que estamos tomando todas nuestras decisiones, es cómo podemos ayudar a poner fin a la violencia y poner fin a la situación en el terreno, reducir la escalada», dijo.
«Nuestro enfoque es a través de una diplomacia silenciosa e intensiva, y ahí es donde sentimos que podemos ser más efectivos», aseguró.
Con información de la BBC
