Cochabamba, 20 octubre (Radio Splendid).- A 11 meses en el poder, Arturo Murillo, el hombre fuerte del Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez, fue destituido y ahora pone su mirada en la alcaldía de Cochabamba.
Tras ser censurado por la Asamblea Legislativo, la semana pasada, y una serie de dificultades para su notificación y que se cumpla su alejamiento, ayer la Mandataria tomó la decisión de reemplazarlo por Wilson Santamaría, que se desempeñaba como viceministro de Seguridad Ciudadana.
Pese a su destitución, Murillo aseguró en una entrevista que continuará acompañando a la Mandataria “hasta el último día de su mandato, como ella quiera y desde donde ella quiera”.
Agregó que después que Áñez entregue el mandato, se tomará unas vacaciones de 30 días fuera del país y luego pondrá su mirada en el futuro.
Entre sus planes está seguir en la política y no descarta postular a la alcaldía de Cochabamba.
“Quiero ayudar a mi pueblo en su Alcaldía (de Cochabamba), que ha sido totalmente abandonada, retrocedió décadas y necesita gente que la ayude, que corte la corrupción, es un nido terrible. Hay que dar un giro a eso”, manifestó en la entrevista.
Dijo también que no tiene ninguna intención de asilarse en otro país, “Si quieren perseguirme y encarcelarme me van a encontrar en mi casa, no tengo miedo a eso”, acotó.
Al respecto el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Choque, pidió a Murillo y otros miembros del gabinete, someterse a la Ley del Arraigo para rendir cuentas de sus actos de gestión pública. Dijo que como establece la ley promulgada por la presidenta del Senado, Eva Copa, todas las autoridades no deben salir del país durante tres meses y someterse a las nuevas autoridades y posteriormente liberarse de esa situación.
