Desierto del Sáhara, 25 jun (20 minutos).- La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha rescatado a más de 400 migrantes que habían sido abandonados a su suerte en el desierto del Sáhara, lo que implica elevar a casi 20.000 el número de personas auxiliadas desde que la agencia inició en abril de 2016 las operaciones de rastreo y asistencia en esta región.
La cifra incluye a 406 personas -entre ellas siete mujeres y cuatro niños- halladas el pasado 15 de junio «vagando desorientadas por la arena bajo el sol y sin agua» en el desierto del Teneré en Níger, explicó un responsable de la oficina en Túnez.
«Caminamos durante horas bajo el sol abrasador del desierto sin agua y sin tener ni idea de hacia dónde nos dirigíamos», cuenta Amadou, un maliense de 27 años que viajaba en un grupo. De repente, vi un camión de la OIM viniendo hacia nosotros. Nos dieron comida y agua y nos llevaron a Assamaka (en el norte de Níger) y al día siguiente a Arlit», afirma este superviviente.
Los últimos rescatados «procedían de 14 países africanos, en su mayoría de Malí, Guinea Conakry y Costa de Marfil y fueron trasladados a la ciudad de Assamaka, donde fueron atendidos por el equipo de la OIM desplazado allí», afirmó.
La mayor parte de los migrantes hallados durante los últimos tres años en las dunas del Sahara son personas abandonadas por las mafias dedicadas al contrabando de seres humanos o que han sido expulsadas de Argelia.
De forma regular, el citado país norteafricano detiene cada año a varios miles de migrantes irregulares, los introduce en camiones y los traslada a localidades limítrofes con Mali y Níger, como In Guezzam, donde los obliga a cruzar la frontera a pie con raciones escasas de agua y comida.
