Para consolidar un diálogo que permita resolver la crisis de casi 50 días de bloqueos y tensiones sociales, el vicepresidente del Estado, Edmand Lara, demandó al Gobierno garantizar tres condiciones en el diálogo con dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB), entre ellos la liberación de las personas detenidas durante las movilizaciones por “pensar distinto”.
“Ningún dirigente preso por pensar distinto, sin persecución a la protesta. Le pido al Fiscal General que mire a los ojos al país y que jure que la justicia no será garrote político”, declaró el mandatario mediante un video difundido en redes sociales.
Sostuvo que la administración nacional también debe comprometer la desarticulación de “grupos de choque”, al deslizar una supuesta estrategia del órgano Ejecutivo de organizar turbas para contrarrestar la resistencia de los manifestantes en los puntos de bloqueo. Finalmente, demandó garantizar el derecho a la protesta social. “Es el grito del pueblo cuando el Gobierno se vuelve sordo”, argumentó.
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“El pueblo no quiere tumbar Gobierno, quiere pan, trabajo y dignidad”, afirmó el vicepresidente, quien también lanzó al presidente Rodrigo Paz no desperdiciar la oportunidad de pacificar al país mediante un acercamiento con la COB.
Enfatizó que la reunión del miércoles es un paso positivo que debe priorizarse por encima de cualquier medida de confrontación. “Hoy la COB vuelve a tender la mano, no la suelte”, indicó
No obstante, el espacio de diálogo ingresó en cuarto intermedio luego que el secretario ejecutivo del ente obrero, Mario Argollo, condicionó el avance de las conversaciones con el órgano Ejecutivo a la liberación de las personas aprehendidas durante los operativos de desbloqueo. Ambas partes acordaron conformar una comisión jurídica para analizar cada caso en particular.
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Entretanto, los bloqueos de carreteras persisten en al menos cinco departamentos del país, siendo La Paz y Cochabamba las regiones más afectadas por las medidas de presión.
En su pronunciamiento, Lara reforzó la línea de avanzar en un diálogo más fluido y sin sombras de persecución. Empero, acusó al entorno del presidente Paz de postergar una posible salida a la crisis con lectura erróneas durante el manejo del conflicto social, desconociendo la realidad de la población y el “sacrificio” de los sectores movilizados.
“El pueblo boliviano ya no firma actas para guardarlas en un cajón. El pueblo firmó con su sacrificio estos 48 días”, precisó el vicepresidente, subrayando que cualquier acuerdo que se alcance debe ser cumplido de manera efectiva, garantizando la llegada de combustible, medicinas y el retorno a la normalidad.

