La noche tenía todos los ingredientes de una remontada celeste. Empuje, dominio, insistencia y hasta un rival con diez hombres. Pero el fútbol —caprichoso como siempre— le negó el premio mayor a Bolívar, que terminó igualando con Deportivo La Guaira 1-1 en el estadio Hernando Siles, en un partido que dejó la sensación de que el triunfo estuvo al alcance de la mano, pero se escapó entre atajadas, rebotes y decisiones que no terminaron de concretarse.
Desde el arranque, Bolívar tomó la iniciativa. La pelota fue suya, el ritmo también. Brian Oyola, Carlos Melgar y Erwin Saavedra comenzaron a inclinar la cancha, mientras Dorny Romero se mostraba como referencia ofensiva. Sin embargo, el dominio no se traducía en gol.
Y el fútbol no perdona. A los 29 minutos del primer tiempo, Deportivo La Guaira golpeó. Flabián Londoño encontró el espacio y mandó la pelota al fondo de la red. Hubo revisión del VAR, suspenso, pero el árbitro confirmó lo inevitable: 0-1. Un baldazo de agua fría para los celestes, que hasta ese momento habían sido superiores.
El resto de la primera mitad fue un monólogo paceño sin eficacia. Remates de Romero, intentos de Robson, apariciones de Justiniano… todos chocaron contra una defensa venezolana bien plantada y un Jorge Sánchez seguro entre los tres palos.
El complemento arrancó con la misma tónica: Bolívar protagonista, La Guaira resistiendo. Pero el partido cambió de golpe a los 20 minutos. Rafael Arace vio la tarjeta roja tras revisión del VAR por una infracción fuerte sobre Saavedra. La visita se quedaba con diez y el guion parecía escrito para la remontada.
A partir de ahí, fue asedio total. Ingresó Jhon Velásquez para darle frescura al ataque. John García también sumó piernas por banda. Los centros llovían, los tiros de esquina se acumulaban y la presión era constante. Sánchez comenzaba a transformarse en figura, mientras su defensa resistía como podía.
Hasta que llegó el desahogo. Minuto 34 del segundo tiempo: en una jugada insólita que fue calificada por la prensa internacional como un blooper, Dorny Romero se avivó dentro del área, aprovechó una desatención del arquero y le robó el balón para empujar el 1-1. Gol de oportunismo puro, que hizo justicia al desarrollo y encendió la ilusión celeste.
Bolívar no se conformó. Fue por más. Los últimos minutos fueron un vendaval. Remates de Velásquez, intentos de Justiniano, disparos de Robson. Uno tras otro. Pero la pelota no quiso entrar. Entre desvíos, rebotes y una defensa que se jugó la vida, La Guaira logró sostener el empate.

