El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, logró la aprobación de una reforma que permite imponer cadena perpetua a homicidas, violadores y miembros de pandillas, luego de que lo acusaran de cometer «crímenes de lesa humanidad» en su política de seguridad.
«La pena perpetua solo se impondrá a los homicidas, violadores y terroristas», indica el texto aprobado por 59 de los 60 diputados, apenas horas después de ser radicado.
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La enmienda elimina la prohibición de «penas perpetuas». Hasta ahora la condena máxima era de 60 años, con mecanismos de reducción de sentencia.
Con ello se busca que los criminales «no salgan a la calle y que cumplan su pena para siempre», dijo Suecy Callejas, vicepresidenta parlamentaria.
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Al presentar la iniciativa, el ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, aseguró que la «guerra sin cuartel contra los terroristas no se detiene», en referencia a los pandilleros.
La reforma fue adoptada a pocos días de que se cumplan cuatro años de un régimen de excepción que ha dejado 91.500 detenidos sin orden judicial, acusados de ser miembros o cómplices de las pandillas.
Bukele no cree en la reinserción social de los pandilleros. «Es un delito continuado, las mismas reglas de las pandillas establecen que nadie deja de ser miembro hasta el día de su muerte», subrayó una declaración de la Presidencia.
Según el World Prison Brief (WPB), con unos 1.700 prisioneros por cada 100.000 habitantes, este pequeño país centroamericano tiene la mayor población carcelaria del mundo.

