El Carnaval en Bolivia genera un movimiento económico que supera los 500 millones de dólares, impulsando de forma decisiva el turismo interno y la economía cultural del país, según afirmó el viceministro de Culturas y Folklore, Andrés Zaratti.
La autoridad explicó que el impacto económico de la festividad va mucho más allá de los días centrales del Carnaval, extendiéndose desde la etapa precarnavalera hasta las actividades posteriores. Este ciclo prolongado activa a miles de actores económicos vinculados a la confección de trajes, bordados, ensayos, convites, así como a los sectores de hotelería, transporte, gastronomía y comercio.
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Zaratti destacó que Oruro concentra el mayor impacto económico, al albergar el Carnaval declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, donde se moviliza un amplio entramado productivo que incluye artesanos, músicos, comerciantes y operadores turísticos. “El Carnaval no es solo cultura e identidad, también es trabajo e ingresos para muchas familias”, subrayó la autoridad.
Asimismo, remarcó que la festividad fortalece el turismo interno mediante desplazamientos masivos entre departamentos como Santa Cruz, Tarija, Cochabamba, La Paz y Sucre, generando un efecto multiplicador en economías locales. Aunque aún no existen cifras nacionales consolidadas por la informalidad del sector, el Gobierno anunció el inicio de procesos de medición económica, comenzando por Oruro, con el objetivo de diseñar políticas públicas que garanticen un crecimiento ordenado y sostenible del Carnaval boliviano.
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