En la inspección ocular del caso denominado “Saracho Fest”, se verificó la desproporción entre el aforo real y la cantidad de entradas vendidas, según el fiscal de materia Alex Vargas, “tenemos evidencia de que se imprimieron 4.000 boletos, de los cuales 662 sobraron en los talonarios y 80 desaparecieron, aparentemente sustraídas por algunos padres. Este hecho demuestra que la capacidad del lugar fue excedida de manera irresponsable” dijo la autoridad.
La Fiscalía Departamental de Oruro, Aldo Morales, estableció que la Unidad Educativa Juan Misael Saracho, tenía una capacidad máxima para 500 personas; sin embargo, se vendieron cerca de 4.000 entradas. El exceso de público, la ausencia de medidas de seguridad y la falta de control en la organización del evento, denominado “Saracho Fest”, derivaron en una tragedia que hoy es objeto de una investigación penal.
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Morales advirtió que no se descartan nuevas aprehensiones. “Se trata de un hecho grave, con dos víctimas fatales, y vamos a llegar a todos los responsables. La investigación se ampliará para esclarecer las responsabilidades necesarias en el marco de la ley”, declaró luego de la inspección.
La Fiscalía convocó a declarar a más de una docena de personas y anticipó que se ampliará la investigación a entre 12 y 15 nuevos citados, incluidos funcionarios municipales y otros actores vinculados a la organización de esta celebración que no contaba con ninguna regulación.
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Se verificó también que el evento no contaba con el respaldo de ambulancias, personal médico ni un equipo suficiente de seguridad, apenas seis guardias para controlar a una multitud. Tampoco se contrató una empresa especializada ni se activaron protocolos de emergencia. Todo ello, según la Fiscalía, contribuyó al colapso del evento y la tragedia.
Las investigaciones también apuntan a la directora y parte del plantel administrativo, quienes conocían la realización del evento y la masiva venta de entradas. Aunque las autoridades educativas y municipales sostienen que está prohibido realizar fiestas dentro de unidades educativas, no existe una norma específica que lo prohíba expresamente.
El pasado 21 de septiembre, el colegio Juan Misael Saracho organizó la fiesta denominada “Saracho Fest”, donde entre la multitud estaban cuatro primas; dos de ellas murieron a causa de la avalancha: una joven de 18 años falleció en el lugar y otra, de 16, perdió la vida cinco días después tras luchar en terapia intensiva.

