Washington ha exigido al Gobierno de Pedro Sánchez que rompa todos sus vínculos comerciales con la tecnológica china Huawei antes de que termine el mes. La advertencia llega tras conocerse que el Ministerio del Interior español adjudicó a la empresa contratos por más de 12,3 millones de euros para suministrar servidores y servicios de consultoría. De no cumplirse la demanda, Estados Unidos amenaza con limitar el intercambio de inteligencia clave para la seguridad de Occidente.
La directora de Inteligencia Nacional estadounidense, Tulsi Gabbard, ha abierto una investigación formal para determinar si estos contratos suponen un riesgo para la seguridad. En una carta enviada a Madrid, advirtió que, si al final del mes los acuerdos se mantienen, se reducirá drásticamente el flujo de información clasificada compartida con España, afectando la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y otras amenazas.
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La principal preocupación de Washington es que Huawei, por ley, debe colaborar con el Partido Comunista Chino, lo que podría implicar la entrega de datos almacenados a Pekín. Informes oficiales estadounidenses señalan que parte de las escuchas judiciales españolas podrían acabar en sistemas controlados por la compañía china, lo que comprometería la protección de información sensible dentro de la OTAN y la Unión Europea.
Senadores y congresistas estadounidenses, como Tom Cotton y Rick Crawford, han solicitado una revisión inmediata de la cooperación con España, advirtiendo del “grave riesgo” que suponen estos contratos. El portavoz de Cotton subrayó que aún hay tiempo para que el Ejecutivo español revoque el acuerdo y se alinee con la política de exclusión de proveedores de alto riesgo.
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Mientras que otros países europeos han bloqueado a Huawei de sus redes 5G, España ha permitido su participación en el almacenamiento de escuchas judiciales. El Gobierno español justifica la adjudicación alegando que fue la oferta más económica y que la ley obliga a aceptarla. Sin embargo, la ausencia de cláusulas específicas de seguridad en el contrato ha incrementado la desconfianza entre sus socios internacionales.

