El Gobierno fortaleció la presencia de fuerzas de seguridad e inteligencia en municipios del trópico cochabambino, considerados zonas de riesgo para posibles conflictos durante las elecciones generales del 17 de agosto. Entre los municipios críticos están Villa Tunari, Shinahota, Chimoré, Ivirgarzama y Lauca Ñ, donde se detectaron intentos de desestabilización.
El viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, explicó que, gracias a actividades de inteligencia, se identificaron áreas con riesgo de conflicto, las cuales ya están siendo controladas. Se aplican dos estrategias: una preventiva con presencia institucional y otra de control posterior a la votación para evitar sabotajes.
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Para garantizar el orden, se coordinan operativos conjuntos entre la Policía Boliviana, las Fuerzas Armadas y el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Aguilera recordó que el sistema de transmisión de resultados es inmediato, lo que dificulta intentos de desconocer los comicios con acciones violentas, como la quema de ánforas.
Asimismo, el viceministro advirtió sobre sectores que buscan “sitiar” la democracia con amenazas, pero aseguró que las autoridades actuarán con firmeza y respeto a la institucionalidad y al derecho al voto.
El 15 de julio, Aguilera reveló que, además de Cochabamba, se identificaron zonas de riesgo en Santa Cruz y Oruro, siendo Cochabamba la región con más focos radicales debido a la influencia de grupos vinculados al expresidente Evo Morales. También mencionó otras zonas críticas como Sacaba, comunidades mineras de Llallagua (Potosí), Yapacaní y el Plan Tres Mil en Santa Cruz.
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Por su parte, el vocal del TSE, Gustavo Ávila, confirmó que se realizan capacitaciones con las Fuerzas Armadas y la Policía para asegurar la cadena de custodia del material electoral. El día de las elecciones, la seguridad estará bajo la responsabilidad directa del TSE, con apoyo operativo de las fuerzas del orden.

