Según datos del Banco Central de Bolivia (BCB) la deuda pública externa del país alcanzó niveles históricos, generando alarma entre expertos económicos. A junio de 2025, el endeudamiento externo de mediano y largo plazo llegó a $us 13.805 millones, lo que representa un incremento del 3% respecto a diciembre de 2024. Este monto supera en $us 441 millones lo registrado en junio del año pasado y marca el punto más alto en los últimos 25 años.
“Hemos llegado al 51% de esta meta, pero al parecer el monto total de este año rondará los $us 1.860 millones”, explicó el economista Fernando Romero.
Advirtió que este crecimiento sostenido, junto a la disminución de la liquidez para cumplir con los pagos, podría desencadenar una “crisis multidimensional” en el corto plazo. Hasta mediados de año se han pagado $us 763,8 millones por servicio de la deuda, pero las estimaciones apuntan a que el total podría alcanzar los $us 1.860 millones en 2025. Romero también remarcó que el 86,6% de la deuda corresponde a préstamos, principalmente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) y el Banco Mundial.
Aunque el indicador de solvencia, que relaciona la deuda externa con el Producto Interno Bruto (PIB), muestra una ligera baja del 28,4% al 25%, Romero aclaró que esto no se debe a una reducción del endeudamiento, sino a un aumento nominal del PIB por efectos inflacionarios. A su juicio, esta aparente mejora es engañosa y no refleja una verdadera recuperación económica.
Óscar Mario Tomianovic, del Centro de Estudios Populi, también calificó de “preocupante” el panorama actual. Señaló que la deuda externa representa el 27% del servicio total, mientras que la interna alcanza el 56%, acercándose al 100% del PIB. Además, advirtió que las proyecciones del FMI apuntan a que Bolivia perderá confiabilidad ante los acreedores internacionales, lo que cerrará más vías de financiamiento.
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El economista agregó que la brecha cambiaria y la sobrevaloración del PIB oficial ocultan la real magnitud del problema. Si se calculan los indicadores tomando en cuenta el tipo de cambio paralelo, la relación deuda-PIB sería aún más desfavorable. En este escenario, el país requerirá liquidez urgente: al menos $us 400 millones más en lo que resta de 2025 y $us 1.900 millones en 2026.
Finalmente, Tomianovic alertó que estas necesidades financieras solo podrán cubrirse con nueva deuda, profundizando el endeudamiento actual y limitando aún más el margen de maniobra económica del país. Ante esto, considera que será inevitable aplicar ajustes para evitar una mayor pérdida de estabilidad financiera.

