El exjefe militar Juan José Zúñiga, principal acusado, de la toma militar de la plaza Murillo difundió un mensaje en las redes sociales, tras haber pasado un año del hecho. En dicho mensaje niega que haya habido un intento de golpe de Estado y dice que se sembraron pruebas en su contra.
“Quienes hoy nos acusan sí lo han hecho: se van con las manos ensangrentadas. Persiguen a sus dirigentes, encarcelan a los que piensan diferente, infunden miedo por donde caminan, destruyen familias. Usan al Estado para oprimir, para perseguir, para matar la esperanza de un pueblo noble y sufrido”, escribió.
También hizo un pedido a los bolivianos y a sus camaradas “resistir porque falta poco”, aludiendo a las próximas elecciones generales.
“También fuimos víctimas de una justicia manipulada, usada como arma del poder. Jueces y fiscales serviles, consorcios de abogados corruptos, montaron una falsa narrativa de un golpe de Estado”, escribió Zúñiga en un documento al que tuvo acceso el medio de comunicación Unitel
Zúñiga señala que con sus camaradas no cometieron ningún crimen y no se mancharon las manos “con sangre del pueblo”.
“Y aunque intenten borrar su significado, el pueblo no olvida. Porque no fue una amenaza, fue una advertencia de que Bolivia ya no tolerará más traiciones, humillaciones ni saqueos”, escribió Zúñiga.

