El 29 de mayo de 2025, el representante permanente de Palestina ante la ONU, Riyad Mansour, rompió a llorar durante su intervención en el Consejo de Seguridad, describiendo imágenes desgarradoras de madres que abrazan los cuerpos inertes de sus hijos fallecidos por hambre y bombardeos en Gaza.
Mansour narró que “los niños se mueren de hambre”, enfatizando la desesperación de familias que piden perdón a sus pequeños antes de enterrarlos, en un discurso que fue calificado de “insoportable” incluso por diplomáticos acostumbrados a los tonos más duros de la política internacional
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El embajador palestino cuestionó directamente al Consejo de Seguridad por su inacción ante el bloqueo israelí que, según él, ha imposibilitado la llegada de ayuda vital a los 2.1 millones de habitantes de Gaza
Esta sesión coincidió con el reporte de más de 54,000 muertos en Gaza, incluidos más de 16,000 menores de edad, cifras que Mansour atribuyó a una “limpieza étnica” encubierta bajo términos militares
En paralelo, la ONU denunció que Israel bloqueó el paso de casi 600 camiones de ayuda humanitaria en los últimos tres días, descargados en Kerem Shalom sin poder entrar a la franja, lo que según Naciones Unidas ha agravado el riesgo de inanición
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Organizaciones como Oxfam y la propia ONU han criticado la militarización de los centros de distribución de la Fundación Humanitaria de Gaza, controlada por EE.UU, que obliga a miles a recorrer decenas de kilómetros para recibir alimentos, mientras otros puntos de reparto permanecen cerrados
El Secretario General António Guterres, y la Alta Consejera para la Paz Sigrid Kaag, hicieron un llamado urgente para cesar las hostilidades y facilitar un acceso humanitario pleno, sin condiciones políticas ni restricciones de movimiento.

