En una muestra de creciente tensión en el estrecho de Taiwán, China ha intensificado sus preparativos para implementar una posible cuarentena marítima sobre la isla. Esta estrategia permitiría a Beijing ejercer presión sobre Taipéi sin recurrir a un enfrentamiento militar directo, según informes recientes.
La táctica de cuarentena implicaría que las agencias de seguridad marítima chinas intercepten embarcaciones que transportan suministros esenciales hacia Taiwán, bajo el pretexto de inspecciones o cumplimiento de regulaciones unilaterales. A diferencia de un bloqueo total, considerado un acto de guerra según el derecho internacional, una cuarentena podría ofrecer a Beijing una justificación legal interna y minimizar la reacción internacional inmediata.
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Uno de los puntos focales de esta estrategia sería el puerto de Kaohsiung, el más importante de Taiwán, por donde transita gran parte del tráfico de contenedores, energía y alimentos. Al centrar los controles en este puerto, China podría interrumpir selectivamente los suministros vitales sin paralizar por completo la economía regional ni afectar significativamente sus propias exportaciones.
Las recientes maniobras militares del Ejército Popular de Liberación (EPL) respaldan esta estrategia. En octubre de 2024, China llevó a cabo ejercicios que simularon un bloqueo de Taiwán, desplegando un número récord de aeronaves y buques en la región. Estas maniobras incluyeron ensayos de ataques a puertos y zonas terrestres, demostrando la capacidad del EPL para ejecutar un cerco aéreo y naval en torno a la isla.
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Además, la reciente intercepción por parte de la Guardia Costera de Taiwán de un barco chino con 500,000 litros de combustible en aguas restringidas resalta la creciente actividad marítima en la zona y las posibles provocaciones en curso.
Estas acciones se enmarcan en la estrategia de modernización militar ordenada por el presidente Xi Jinping, con el objetivo de tener fuerzas armadas completamente modernizadas para 2027. La comunidad internacional observa con preocupación estos desarrollos, ya que una cuarentena o bloqueo en el estrecho de Taiwán podría tener repercusiones significativas en la estabilidad regional y el comercio global.

