El municipio de Luribay, en el departamento de La Paz, se encuentra en emergencia tras la riada que arrasó con más de 86 comunidades durante el fin de semana. El Concejo Municipal y la Alcaldía han declarado la región en desastre, solicitando de manera urgente el apoyo de la Gobernación de La Paz y del Gobierno central para atender la crisis. Según el alcalde de Luribay, Mario Cáceres, más de 3.000 familias se han visto afectadas, especialmente aquellas dedicadas a la producción agrícola, actividad esencial en esta zona.
El sector productivo ha sido el más golpeado, con cientos de hectáreas de hortalizas destruidas justo en plena temporada de cosecha. «Estamos hablando de casi 1.800 familias (afectadas) contabilizando lo que es el municipio de Yaco», denunció el asambleísta departamental Javier Soto, quien destacó la gravedad de la situación en el valle paceño.
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Según Soto, hasta el momento el gobernador Santos Quispe no se ha pronunciado sobre los daños ni ha enviado equipos del Servicio Departamental de Caminos (Sedcam) para verificar el estado de las rutas o movilizar maquinaria pesada. «El lunes o martes ya debería de pronunciarse», afirmó el legislador, quien también destacó que se enviaron solicitudes a Defensa Civil, que comprometió ayuda para los próximos días.
La incertidumbre se incrementa entre los habitantes de Luribay, entre tanto las autoridades locales insisten en la necesidad de actuar de inmediato para evitar mayores pérdidas.

