Después de una jornada sin complejidades para constituir las mesas electorales, con un padrón de más de 25 millones de habilitados, los peruanos decidieron quién será su próximo presidente. Ahora, comenzó el escrutinio, un proceso que podría demorarse si, como vaticinan las encuestas, el resultado termina siendo realmente ajustado.
Es que con proyectos antagónicos, el maestro de escuela rural y la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori llegan empatados en los sondeos a este ballotage, tras una campaña marcada por la incertidumbre y la exacerbación de los miedos, lo que elevó el precio del dólar el viernes a un récord de 3,9 soles.
De acuerdo con los resultados a boca de urna de Ipsos Perú, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) obtuvo 50,3 %, mientras Pedro Castillo (Perú Libre) 49,7 %. E sondeo marca claramente la ventaja de la candidata de Fuerza Popular en Lima, con más del 68% y el apoyo del candidato de izquierda en el interior del país, donde -siempre según esta consulta- obtendría más del 80% de los sufragios.
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Las primeras cifras confirman así que Castillo concentra apoyo en las áreas rurales del “Perú profundo”, como su natal Cajamarca, pero hay peruanos temerosos de que el país se convierta en una nueva Venezuela que votaron masivamente por Fujimori como “el mal menor”.
Cualquiera que gane tendrá un reto enorme, pues deberá que tomar medidas urgentes para superar la pandemia, la recesión económica y la inestabilidad política, lidiando con un Congreso fragmentado, la corrupción y la deficiente gestión pública.
Si gana Fujimori, “no es tarea fácil, dadas las desconfianzas que su nombre y el de su familia genera en amplios sectores. Deberá rápidamente tranquilizar los mercados, y generar medidas que permitan la reactivación”, dijo a la AFP la politóloga Jessica Smith.
Y si vence Castillo, deberá “mostrar un liderazgo independiente” de los líderes de su partido y “consolidar una mayoría parlamentaria que le permita llevar a cabo su ambicioso programa”, añadió.
En tanto, el analista Luis Pásara indicó a la AFP que “tomará tiempo calmar las aguas, porque la polarización es feroz y hay un ambiente de conflictividad social”.