Cochamba, 11 nov (Radio Splendid).- El presidente renunciante Evo Morales pidió el lunes a los opositores Fernando Camacho y Carlos de Mesa que «no maten y paren la masacre» que se registró las últimas horas en varias ciudades del país, tras su dimisión forzada por un golpe que caracterizó como «cívico-político-policial».
Morales, quien batió récord de permanencia en la Presidencia, aseguró que en 13 años, 9 meses y 18 días de Gobierno, «nunca» pidió a las Fuerzas Armadas que salgan a las calles a reprimir al pueblo, como lo registrado durante esta jornada a solicitud de la oposición y la Policía, 24 horas después de su renuncia.
«Pido a Camacho y Mesa que no maten como en tiempos de Goni (Gonzalo Sanchez de Lozada) y Mesa, defiendan la vida, paren esa masacre, paren de humillar a la gente humilde», demandó en un contacto telefónico, minutos antes de partir a México, tras aceptar la invitación de asilo político del gobierno de Manuel López Obrador.
Desde Chimoré, bastión del Proceso de Cambio, el que fue comandante en jefe de las Fuerzas Armadas demandó a esa institución que «no se manche las manos con la sangre del pueblo», luego que los militares anunciaron operativos conjuntos con la Policía para reprimir protestas populares contra el rompimiento del orden constitucional.
La solicitud humanitaria de Morales se registró ante la ola de protestas violentas y vandálicas perpetradas por grupos de choque, que en las últimas horas se ensañaron con la población, las autoridades de Estado y militantes del Movimiento Al Socialismo (MAS), quienes fueron perseguidos, agredidos y despojados de sus viviendas poniendo en riesgo su integridad y la vida de sus familias.
Morales, reconocido a nivel internacional por las transformaciones políticas, económicas y sociales en Bolivia, renunció para que sus «compañeros no sean amedrentados y amenazados», sin embargo en las últimas horas las acciones de odio y racismo contra los pueblos indígenas se exacerbaron, muestra de ello fue la acción de opositores y de efectivos policiales que retiraron y quemaron la Wiphala, símbolo patrio, que incluye a las 36 nacionalidades del país.
Con la voz firme, Morales envió un mensaje de despedida al pueblo boliviano, desde el trópico de Cochabamba donde sus compañeros de las Seis Federaciones y las autoridades locales lo «acompañaron y cuidaron» antes de partir rumbo a México.
«Ahora me despido agradeciendo por ese compromiso, por ese esfuerzo, antes dirigente, momentáneamente Presidente, y ahora nuevamente dirigente y compañero de base», dijo a tiempo de reconocer que sus seguidores nunca lo abandonaron.
«Nunca los abandonaremos» fue el compromiso que reiteró Morales quien aseguró que volverá pronto al país «con fuerza, con más energía para seguir trabajando por nuestra querida patria».
Morales se convirtió en 2006 en el primer presidente indígena en la historia de Bolivia y puso en marcha un proceso de nacionalización de sectores estratégicos que empujaron el crecimiento del Producto Interno Bruto, con un índice mayor al 4,5% entre 2006 y 2018, período en el que más de 3 millones de personas salieron de la pobreza, según datos oficiales.
Co información de ABI
