Santiago de Chile, 25 Oct (BBC).- Nada parece funcionar para contener la furia de los manifestantes.
No lo hizo la decisión del presidente Sebastián Piñera de suspender el alza de 30 pesos (US$0,04) en el pasaje del metro (origen de la revuelta social).
Ni tampoco el anuncio de una serie de medidas entre ellas, el aumento de las pensiones, el ingreso mínimo y la detención de las tarifas de servicios básicos el 22 de octubre.
Al contrario, la tensión solo ha ido en aumento. Las protestas ha sido cada vez más masivas y los petitorios sobre la necesidad de crear una sociedad más igualitaria y más justa se hacen cada vez más evidentes.
Algunos hablan de un gran acuerdo nacional, otros de la creación de una Asamblea Constituyente, de la posibilidad de acudir a un mediador e, incluso, de la salida del propio presidente Piñera y de su gabinete de ministros.
Pero ¿qué tan factibles son estas salidas?
1. «Diálogo nacional»
La palabra «diálogo» se ha ido apoderando del debate político en Chile, luego de siete días desde el estallido social.
Parlamentarios de todos los colores (derecha, izquierda y centro) hablan de la necesidad de «llegar a acuerdos» que permitan crear medidas que apunten a mejorar la calidad de vida de los chilenos.
«A la gente le gusta que los políticos dialoguen, que lleguen a acuerdos. Y creo que parte del descontento con la clase política tiene que ver con eso», le explica a BBC Mundo Loreto Cox, investigadora del Centro de Estadios Públicos (CEP).

Tras el estallido de la revuelta social, el presidente Sebastián Piñera se ha reunido con los líderes del Senado, Jaime Quintana (a la izquierda), y de la Cámara de Diputados, Iván Flores (a la derecha).
«En el tema de las pensiones, por ejemplo, todos sabemos que hay que subirlas y llevamos entrampados muchísimo tiempo en su discusión. Eso a la gente le da rabia», agrega Cox.
Para algunos, una de las opciones es a través de «cabildos abiertos», es decir, pequeñas reuniones locales en distintos puntos del país donde se puedan reunir las demandas de los vecinos.
2. Asamblea Constituyente
Es un petitorio que hace años viene dando vueltas entre la izquierda chilena. Y, tras el comienzo de las manifestaciones, ha cobrado fuerza.
La Asamblea Constituyente aparece como una instancia de participación ciudadana (con representantes populares) que asumen el único objetivo de acordar las nuevas reglas del juego democrático.

En el caso de Chile, el objetivo de quienes la apoyan es para establecer una nueva Constitución Política que reemplace a la actual creada durante el régimen militar de Augusto Pinochet.
«Hoy Chile requiere una nueva constitución, que solo es posible construirla de manera democrática y participativa a través de una Asamblea Constituyente», ha señalado la coalición Frente Amplio (izquierda).
Lo mismo ha hecho el Partido Comunista (PC)y gremios como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).
«Es la única salida, las calles han expresado el agobio, el abuso, la fractura social que hay en Chile luego de que el Estado privatizara derechos esenciales», dice Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT, a BBC Mundo
3. Reformas profundas
Políticos y analistas en Chile coinciden en que la única manera de solucionar de fondo esta revuelta social es haciendo profundas reformas al sistema político y económico actual.
Porque si bien las medidas anunciadas por Piñera el martes 22 de octubre fueron bien recibidas por varios actores políticos, está claro que no serán suficientes para contener el descontento.

De acuerdo con una encuesta de la organización «Activa Research», entre las principales motivaciones que han generado las protestas, están: el sueldo de los trabajadores, los precios de los servicios básicos, las pensiones de los jubilados, el costo de la salud y de la educación, y el precio del transporte público.
4. ¿Renuncia del presidente y de sus ministros?
«Renuncia Piñera» se ha vuelto una frase ícono de las últimas protestas en Chile.
Centenares de manifestantes han rellenado pancartas pidiendo la renuncia del mandatario, a quien se le critica por no tener empatía respecto a las necesidades de la población, entre otras cosas.

Incluso, el PC ha dicho que está pensando en presentar una acusación constitucional en su contra para que abandone el cargo.
«Si lo pide la ciudadanía, lo vamos a hacer; ya estamos trabajando en ello y preparando jurídicamente el escrito», dijo el presidente del PC, Guillermo Teillier.
No obstante, lo que podría ser una salida a la crisis para los comunistas y para algunos manifestantes, no presenta apoyo en el resto de la esfera política chilena.
Incluso miembros del Frente Amplio han llamado a la «cordura».
«¿De verdad hay gente pensando en destituir a un presidente democráticamente elegido? Por favor, díganme que no es cierto», dijo la militante de Revolución Democrática Javiera Parada, a través de su cuenta de Twitter.
Cox considera que cualquier solución a la crisis debe ser «democrática».
«Las soluciones no institucionales no están normadas y cuando no hay normas prima la voz del que grita más fuerte», dice. Y agrega: «Además, si renunciara el presidente, ¿luego qué? No hay otro líder».
«Hay una crisis política radical y los cambios de gabinete ayudan. Ha habido problemas graves de manejo y se necesita gente nueva que pueda lograr los grandes acuerdos que vamos a necesitar», dice Loreto Cox.
5. ¿Mediador?
Históricamente ante crisis importantes los países han utilizado la figura de un «mediador» para solucionar los conflictos.
En muchos casos ha sido la máxima autoridad de la Iglesia católica.

¿Qué tan factible es que hoy en Chile pudiera intervenir una figura pública como el Papa con el fin de contener el estallido social?
«Los mediadores casi siempre son figuras de autoridad moral y que dan confianza a todos los sectores. El problema es que los mediadores clásicos que habían en el mundo, como por ejemplo el Papa, también están muy desprestigiados», dice a BBC Mundo el abogado y académico de las universidades de Chile y de Santiago Joaquín Trujillo.
«La idea no es mala pero costaría encontrar a una figura con la capacidad de intermediar».
