São Paulo, 23 ago (EL PAÍS).- Las llamas que devoran estos días la Amazonia brasileña son las mismas que alimentan en las redes sociales la indignación contra el presidente brasileño, Jair Bolsonaro. Mientras la etiqueta #PrayforAmazon (reza por la Amazonia) se convertía el miércoles en tendencia global y los habitantes de las regiones afectadas publicaban imágenes de los daños causados por el fuego, el presidente decía, sin aportar pruebas, que eran miembros de organizaciones de defensa del medioambiente quienes estaban causando las llamas deliberadamente, en venganza por el recorte de fondos decretado por el Gobierno.
Los incendios en la mayor selva del mundo han trascendido de la esfera meramente brasileña: el presidente francés calificó los fuegos en la Amazonia como «crisis internacional» en su cuenta de Twitter. Emmanuel Macron optó por informar de que incluiría el tema en la agenda del G7 de este fin de semana. El mensaje del mandatario francés en la red social estaba acompañado de una foto, que según el diario Folha de São Paulo, no corresponde a los incendios actuales y es en realidad una instantánea tomada en 1989 por la fotoperiodista Loryn McIyntire.
El secretario general de la ONU, António Guterres, también ha mostrado su «profunda preocupación» por la situación. «En medio de la crisis climática mundial, no podemos permitirnos más daño a una gran fuente de oxígeno y biodiversidad. La Amazonia debe ser protegida», ha tuiteado el máximo responsable de Naciones Unidas.
Pero Bolsonaro, lejos de recular, este jueves ha vuelto a la carga. Ha cargado contra Macron por su decisión de incluir el asunto en la agenda del G7 y ha acusado al mandatario francés de querer «instrumentalizar» una cuestión interna brasileña para «obtener réditos políticos personales», al tiempo que señalaba a los países que dan dinero para la preservación de la selva de «interferir en la soberanía de Brasil». «La sugerencia del presidente francés, de que asuntos amazónicos sean discutidos en el G7 sin la participación de los países de la región, evoca una mentalidad colonialista que ya no tiene lugar en el siglo XXI», agregó el líder ultraderechista brasileño.
La región amazónica ha registrado más de la mitad de los 71.497 focos de incendio detectados en Brasil entre enero y agosto de este año, una cifra un 83% superior al del mismo período de 2018, según los datos divulgados por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE). En medio de los alarmantes números, la Fiscalía abrió diversas investigaciones sobre los incendios registrados principalmente en la región amazónica y, concretamente, en relación a un anuncio publicado en un periódico local del interior del Estado amazónico de Pará en el que se promovía el «Día del fuego».
De acuerdo con relatos recogidos por las organizaciones medioambientales, decenas de productores rurales provocaron incendios en sus propiedades de forma coordinada en una muestra de apoyo al presidente Bolsonaro. «Hacendados decidieron crear el Día del Fuego e incendiar los bosques para abrir paso y colocar pastos para el ganado, tener espacio en tierras públicas y para mostrarle al presidente que estaban trabajando y por lo tanto merecerían la amnistía prometida para el crimen que estaban cometiendo en este momento», contó el director de WWF.
