EE.UU, 24 Jul (INFOBAE).- Una maratónica audiencia tiene lugar este miércoles en el Congreso de Estados Unidos, donde Robert Mueller, el fiscal especial que investigó la trama rusa, enfrenta un aluvión de preguntas en pos de aclarar si el presidente Donald Trump cometió o no un delito. El fiscal no ha dado mayores herramientas a los opositores que buscan argumentos para destituir el presidente, pero confirmó que se podrían presentar cargos contra el mandatario una vez que deje la Casa Blanca.
Tres meses después de la publicación del informe final sobre la pesquisa de dos años sobre las elecciones presidenciales de 2016, gran parte del público estadounidense sigue sin tener claros los hallazgos de Mueller sobre si Trump obstruyó penalmente a la justicia y si su campaña se confabuló con los rusos para perjudicar a su rival demócrata Hillary Clinton.
Por eso, a partir de las 8:30 (hora local, 12.30 GMT), legisladores de dos comités diferentes de la Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, intentan sacar al ex director del FBI (policía federal) de su legendaria reserva.
En las primeras preguntas, negó que haya «exonerado totalmente» al presidente, como ha afirmado varias veces el mandatario, y confirmó que, si hubiese llegado a la conclusión de que la situación ameritaba presentar cargos contra el líder de la Casa Blanca, estaba imposibilitado de hacerlo. Además, respondió que un mandatario sí podría ser acusado y procesado una vez que deje el puesto, bajo cargos que tendrían un tiempo de condena «sustancial». La mayoría de comentarios en redes y cadenas destacaba que el comentario llegó luego de una pregunta de un congresista republicano, quien sin sospecharlo dio lugar a, por ahora, la declaración más notoria de la jornada.
Mueller inició su presentación aclarando que su testimonio será limitado, ya que no puede comentar sobre temas que todavía están siendo investigados o hechos anteriores a su designación como fiscal especial, así como comentarios sobre la polémica actuación del fiscal general, William Barr. De hecho, más de 50 preguntas fueron descartadas Mueller bajo ese argumento. Otras decenas de interrogantes fueron respondidos con monosilábicos «si» o «no».
El ex fiscal advirtió que su testimonio sería limitado para no interferir con investigaciones que todavía están en desarrollo (AP)
El ex fiscal advirtió que su testimonio sería limitado para no interferir con investigaciones que todavía están en desarrollo (AP)
El objetivo de los demócratas es que, ante decenas de cámaras de televisión, Mueller hable de los intentos de Trump por impedir su investigación; y, de esa forma, esperan influir en la opinión de los estadounidenses sobre el mandatario, especialmente de cara a las elecciones de 2020.
Sin embargo, el fiscal evitó responder si los actos del presidente constituyen una conducta que amerite un proceso de impeachment, ya que está por fuera de sus tareas.
Mueller, quien se ha resistido a testificar, va poco más allá de las conclusiones crípticas y fuertemente legalistas presentadas en su informe, lo que permitió al presidente y a sus aliados afirmar que la investigación fue una «caza de brujas» con motivaciones políticas y sin ningún hallazgo sustancial.
«Al conflictivo Robert Mueller no se le debe dar otra oportunidad de morder la manzana. Al final será perjudicial para él y para los falsos demócratas en el Congreso, que han malgastado su tiempo en esta ridícula caza de brujas», tuiteó el lunes Trump. «Resultado del informe Mueller, ¡NO COLUSIÓN, NO OBSTRUCCIÓN!».
En su informe, Mueller presentó en detalle 10 casos en los que Trump supuestamente trató de obstruir la investigación. Pero dijo estar impedido de recomendar cargos contra Trump porque las reglas del Departamento de Justicia (la fiscalía general de la nación) le prohibían presentar cargos penales contra un presidente en funciones.
«Aunque la política del Departamento impidió presentar cargos contra el presidente, (Mueller) dejó claro que no fue exonerado», remarcó Jerry Nadler, presidente del Comité Judicial de la Cámara baja, en el comienzo de la audiencia.
Por su parte, los primeros republicanos en intervenir buscaron alguna contradicción entre sus declaraciones y criticaron la «no exoneración», argumentando que no corresponde hacer tal comentario y que no tiene precedentes bajo el principio de inocencia.
La capital estadounidense esperó esta comparecencia desde hace semanas y algunos bares ya han comunicado a sus clientes que les servirán bebidas alcohólicas desde las ocho de la mañana y les han animado a disfrazarse o llevar camisetas con mensajes políticos.
Los demócratas quieren aprovechar esa repercusión y, especialmente, desean forzar a Mueller para que conteste a una pregunta que dejó en el aire en su informe: ¿Cree usted que si Trump no fuera presidente podría ser imputado por un delito de obstrucción a la Justicia?
