La Paz, 5 mar (Radio splendid).- Serpentinas, flores, confites, banderines, cohetillos, globos, vino, alcohol, y comida no pueden faltar en las ch’allas carnavaleras, es una tradición que se comparte en la ciudad y el campo, en este ritual milenario los bolivianos y foráneos veneran, piden, agradecen y nutren a la Pachamama, la Madre Tierra.
Una de las tradiciones más arraigadas en Bolivia es el martes de Ch’alla, jornada en la que las familias acostumbran adornar y agasajar casas, negocios, automóviles, entre otros bienes materiales, y principalmente a la Pachamama o Madre Tierra como una muestra de agradecimiento a los dones recibidos.
Este ritual andino es previo a la llegada de la conquista ya que desde tiempos inmemoriales los habitantes de estas tierras en su sabiduría ancestral pedían con ofrendas a las deidades, para que sus cosechas no sufran ningún contratiempo.
Desde tempranas horas de la mañana varios domicilios, en todo el país, “visten” de peculiares formas gracias a los adornos que le ponen sus habitantes quienes creativamente buscan resaltar su agradecimiento a la Pachamama.
Del mismo modo, se desarrolla la k’oa, un ritual de reciprocidad y ofrenda a la Pachamama en el que se ofrece una mesa dulce que es consumido por el fuego.
La ch’alla tiene un origen ancestral y también debe concebirse desde la visión amazónica y costeña porque estos pueblos y sus legados precoloniales tienen una amplitud de conocimiento espacial. La ch’alla se ubica en el “jallu pacha” o tiempo de lluvia, época que desde la concepción aymara se explicada dentro de una “lógica seminal, una relación de padre y madre”.

Símbolos
Según las conocedoras en el tema, la serpentina es un elemento decorativo que se usa para dar más volumen a la ch’alla.
Las flores, principalmente las retamas, son de buen augurio y eliminan elementos negativos de la casa.
En tanto, los pétalos de hortensia y pompones sirven para rociar en cada esquina de la vivienda.
Los confites son pequeños dulces de colores que, según la tradición, alimentan a la Pachamama. Se echan en la tierra y en el techo de los inmuebles.


Otro rito es esparcir en cada esquina de la casa habas, quinua, arvejas, choclo, nueces y trigo, entre otros cereales, para que se multiplique el dinero y comida.
La utilización de banderines es para que la casa tenga una vestimenta multicolor. Antes eran de papel de seda, en la actualidad de nylon.
Reventar cohetillos es una costumbre occidental ya arraigada y sirve para llamar a la gente a unirse a la ch’alla carnavalera.
Se ponen globos en las cuatro esquinas del tejado y el resto de la casa. Se dice que esta costumbre llama la abundancia.
El vino calma la sed de la Pachamama. Unos dicen que tiene que ser de uva pura sin ninguna mezcla. Otros usan vino de indio, que es un preparado de tintes. El alcohol se usa al final de la ch’alla, cuando la Pachamama recibió las muestras de agradecimiento y para pedir el permiso para el festejo posterior.
