París, 15 dic (AFP).- Un mes después del inicio de su movimiento, la manifestación de los «chalecos amarillos» se redujo claramente este sábado en las calles de Francia, con unos 66.000 participantes en todo el país, la mitad respecto a una semana atrás, con tan sólo algunos brotes de violencia.
Este quinto sábado de movilización era una prueba decisiva para el presidente francés Emmanuel Macron, muy vilipendiado en las manifestaciones, quien había lanzado un llamamiento a la «tranquilidad», tras anunciar una serie de medidas de corte social y económico, como un aumento de 100 euros del salario mínimo.
La crisis de los «chalecos amarillos», en alusión a la prenda de seguridad obligatoria para los conductores de vehículos que han vestido de manera desafiante los manifestantes, amenazaba con descontrolarse para el gobierno.
Tras los anuncios del propio Macron en un solemne discurso a la nación, este sábado el ambiente estuvo más pacífico.
Los incidentes fueron menores, de cierta importancia en ciudades de provincias como Burdeos, donde hubo lanzamientos de adoquines contra la policía, pero mucho menos dramáticos en París, donde los comerciantes y los edificios oficiales han sufrido durante cinco sábados consecutivos las iras de manifestantes y vándalos.
En total hubo 168 detenidos. «En París, menos de 3.000 personas» participaban en la movilización, en tanto eran unas 10.000 hace una semana, informó la policía, que había movilizado el mismo número de agentes, unos 8.000.
