Aunque no se descartan las primeras hipótesis, la Fiscalía y la Policía de La Paz confirmaron que las investigaciones en torno a la agresión que sufrió un periodista en la ciudad de El Alto apuntan, como detonante del hecho, al robo de sus pertenencias y no así a una represalia por su labor de comunicador.
El fiscal departamental de La Paz, Luis Carlos Torrez, informó que el mismo periodista, en su declaración oficial, no hace mención a una supuesta venganza en su contra.
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“Siendo objetivos, el Ministerio Público cuenta con una declaración formal de la víctima (…) en la cual no establece hechos de venganza, represalias ni mucho menos hechos de tortura, o hechos vinculados a una investigación actual que estaría realizando o estuviera siendo amenazado”, informó el fiscal departamental de La Paz, Luis Carlos Torrez.
Pese al testimonio, el fiscal afirmó que el Ministerio Público realiza una indagación exhaustiva para garantizar la integridad y los derechos de los representantes de la prensa. Además, no se descarta ampliar la declaración de la víctima, con el objetivo respecto a hipótesis que circulan en redes sociales.
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El hecho ocurrió la madrugada del 12 de febrero en la zona de Villa Adela. De acuerdo a los antecedentes, luego de cubrir acto de campaña electoral y compartir bebidas alcohólicas con compañeros de trabajo, el periodista abordó un taxi con rumbo a su domicilio, luego de unos minutos del trayecto, habría sentido una mano en su cuello que lo estranguló fuerte y perdió el conocimiento.
Según la denuncia, el periodista fue agredido físicamente por desconocidos al interior del motorizado y luego abandonado en un terreno baldío de la zona Kiswaras.
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Afortunadamente el hombre logró recuperar la conciencia para retornar a su domicilio. Al despertar, acudió a un centro médico para recibir atención por las lesiones generadas.
La denuncia formal fue presentada dos días después, el 14 de febrero, y el examen forense estableció que el periodista presentaba hemorragia ocular, heridas en el rostro, además de una herida superficial suturada en la cara dorsal de la lengua, por lo que se le otorgó nueve días de impedimento.
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En su relató, la víctima también denunció el robo de su teléfono celular, una Tablet, una cámara, un micrófono inalámbrico y Bs 1.800.
Las primeras versiones del hecho apuntaban a represalias contra el comunicador por las características del caso, entre ellos el corte en la lengua.
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Al respecto, el fiscal departamental indicó que dicha lesión respondería una «mordedura involuntaria» que pudo ser ocasionada por una pieza dentaria en el momento de la agresión física o el estrangulamiento.
En esa línea, el jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), coronel Henry Pinto, coincidió en que todos los elementos recabados durante las pesquisas apuntan, en su mayoría, a un caso de asalto.
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“Existen elementos de convicción que señalan que este hecho sea motivado por los objetos de valor que portaba y no por una represalia por el trabajo periodístico que se realizaba”, declaró.
No obstante, la Fiscalía reiteró que el caso se investiga de manera objetiva para dar con los autores del hecho. El fin de semana, el gremio de de periodistas denunció un intento de asesinato contra el comunicador y exigió celeridad en el proceso y sanción a los responsables.

