Científicos de los Estados Unidos se pusieron a revisar ese tipo de práctica y revelaron que bajar el volumen durante las clases grupales no cambia la energía ni el esfuerzo de quienes entrenan.
El volumen alto, lejos de sumar ánimo, expone a un riesgo innecesario para la salud auditiva, según el estudio que publicaron en la revista especializada JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery.
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El daño auditivo por exposición a ruidos intensos afecta a una de cada cuatro personas adultas. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de los Estados Unidos ya advirtió sobre el peligro de sonidos superiores a 85 decibeles A (dBA), una cifra que en los gimnasios muchas veces se supera durante las clases grupales.
La investigación fue liderada por Kaitlin Hori, Choo Phei Wee, Nicholas Liu, John Parsons y Janet Choi. Pertenecen a la Escuela de Medicina Keck, el Instituto de Ciencia Clínica y Traslacional del Sur de California y el Departamento Caruso de Otorrinolaringología–Cirugía de Cabeza y Cuello de la Universidad del Sur de California.
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El equipo de investigadores buscó poner a prueba ese concepto en un entorno real y con parámetros objetivos, para determinar si la motivación realmente depende del volumen. Intentaron responder si una reducción concreta en el volumen de la música mantenía la intensidad percibida del ejercicio y protegía la salud auditiva, sin modificar la sensación de motivación.
También se analizaron las percepciones personales sobre el volumen y los síntomas auditivos posteriores a las clases, como el tinnitus, para orientar futuras estrategias de prevención.
El estudio se realizó en un gimnasio de Los Ángeles durante febrero de 2025 y reunió a 189 participantes, en su mayoría mujeres, con una edad promedio de 28 años.

