Los países de Latinoamérica, entre ellos Bolivia, analizan el fallo de la Corte Suprema de los EEUU, que anuló parte de los aranceles impulsados por Donald Trump. Desde este martes se activó el recargo global del 10% para todas las mercancías que ingresen a Estados Unidos, con una duración inicial de 150 días.
El arancel mantiene la presión sobre sectores estratégicos de la región, como la agroindustria, las manufacturas y las materias primas, en medio de las negociaciones que algunos países adelantaban para lograr un mejor acceso al mercado estadounidense.
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Bolivia, con exportaciones a Estados Unidos por 415 millones de dólares en 2025, frente a 271 millones en 2024, enfrenta un menor impacto, ya que su principal socio comercial es China.
Brasil es uno de los países que más siente los efectos de estos cambios. Durante la anterior escalada comercial, Trump llegó a imponer aranceles de hasta el 50% a productos brasileños.
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La suspensión parcial de esos gravámenes beneficia exportaciones por unos 21.600 millones de dólares, cerca de la mitad de lo que el gigante sudamericano vende a Estados Unidos, su tercer socio comercial después de China y la Unión Europea. Pese a que en 2025 sus ventas a ese mercado cayeron 6,6%,
Brasil logró un récord exportador de 348.700 millones de dólares, un 3,5% más que en 2024, gracias a la diversificación de destinos.
Por su parte, México, segunda economía de la región y principal socio comercial latinoamericano de EEUU, afronta la coyuntura con mayor margen de maniobra gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El Gobierno mexicano señaló que muchos bienes amparados por el acuerdo permanecen libres de aranceles, aunque persisten gravámenes en sectores como acero, aluminio y vehículos.

