El experto en hidrocarburos Raúl Velásquez, aseguró que, la escasez de GLP en el país estaría directamente vinculada al contrabando hacia países vecinos, donde la garrafa se vende hasta en 200 bolivianos, frente a los 22,50 bolivianos que cuesta en Bolivia y advirtió que mientras permanezca el subsidio, el país tendrá que importar este producto para mantener el abastecimiento interno.
Velásquez explicó que en Bolivia la garrafa de 10 kilos se vende a 22,50 bolivianos, esto debido a la subvención estatal, mientras que en países fronterizas como Perú el precio oscila entre 100 y 150 bolivianos, y en otros países de la región llega hasta Bs 200 bolivianos. “El principal incentivo para el contrabando es el precio. Esa brecha hace muy atractivo sacar el GLP del país”, señaló.
Tras la eliminación de la subvención al diésel, muchas personas que se dedicaban al contrabando con ese combustible se volcaron a la venta irregular de GLP, que mantiene el subsidio. “Los que traficaban diésel ahora se han refugiado en el contrabando de GLP”, afirmó el analista.
Frente a este escenario, el experto planteó la necesidad de repensar la política de subvenciones. Propuso un retiro gradual del subsidio al GLP, con incrementos de hasta 10% anual, acompañado de una focalización que priorice a las familias más vulnerables. “Muchas veces el GLP subsidiado se ha usado incluso para calentar piscinas. El beneficio no siempre está llegando a quienes más lo necesitan”, sostuvo.

