De acuerdo a un medio de comunicación uruguayo, el narcotraficante Sebastián Marset se encuentra en Bolivia y opera bajo la protección de mafias locales y del Primer Comando Capital (PCC), de Brasil. Además, el capo uruguayo estaría vinculado con la orden de atentar contra la vida de Mónica Ferrero, jefa de fiscales de Uruguay, así lo asegura la emisora Radio Sarandí 690.
“Los servicios de Inteligencia manejan como la hipótesis más firme que Marset se encuentra en Bolivia, protegido por mafias locales y por el Primer Comando de la Capital brasilero en la frontera entre ambos países”, informa el portal del medio uruguayo, citando fuentes gubernamentales.
LEE TAMBIÉN: El Salvador: Gobierno de Bukele prohíbe el lenguaje inclusivo en las escuelas públicas
Según la fuente de la emisora, Marset tendría a disposición un sistema de comunicación israelí con alta encriptación.
La información del medio surge luego del atentado contra la fiscal Ferrero, que ocurrió la madrugada del domingo en uno de los barrios del Norte de Montevideo.
LEE TAMBIÉN: Edmand Lara: “Estoy aprendiendo a tener mesura y a gobernar mi boca”
Según informes locales, la vivienda de la familia de Ferrero fue atacada con armas de fuego y granadas, pero los ocupantes resultaron ilesos. Inicialmente, las autoridades uruguayas presumieron que el ataque fue planificado por el socio de Marset, Fernando Fernández Albin, cabecilla de la banda “Los Albín”, en represalia por la pérdida de varios cargamentos de cocaína tras operativos antidrogas instruidos por la jefe de fiscales.
Sin embargo, el nombre de Marset obtuvo relevancia en el caso con la detención de dos personas acusados del ataque e información de Inteligencia, que presuntamente fue ordenado por el narco sin la ayuda de intermediarios.
LEE TAMBIÉN: Splendid recuerda el onomástico de su director emérito, Rolmer Tarquino, feliz cumpleaños hasta el cielo
Marset protagonizó en 2023 una fuga en medio de un operativo policial en la ciudad de Santa Cruz y es señalado como uno de los principales coordinadores de rutas de cocaína desde Bolivia hacia Brasil y África.
En agosto, el ministro de Gobierno, Roberto Ríos, advirtió que organizaciones criminales internacionales, entre ellas el PCC, intentan asentarse en Bolivia y apropiarse de las operaciones abandonadas por el capo uruguayo. La autoridad se pronunció después de una seguidilla de secuestros y asesinatos en la capital cruceña, supuestamente vinculados a ajustes de cuentas por narcotráfico.

