El exministro de Gobierno, Arturo Murillo, fue puesto ante un juez de migración en Estados Unidos para abordar su posible deportación a Bolivia. Murillo permanecerá en una estricta prisión para migrantes mientras se define su situación legal, que podría incluir una apelación o una solicitud de asilo.
El abogado y activista político Thomas Becker, en entrevista con UNITEL, reportó la situación: «Hoy a las 10:30, Arturo Murillo tuvo una audiencia ante un juez de migración. No sabemos qué pasó todavía, no fue una audiencia pública, aún no sabemos qué pasó, pero tuvo una audiencia sobre su situación de migración (…) el juez decidirá si lo deporta o no».
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Esta audiencia, busca definir el destino del exfuncionario, quien tiene pendientes ocho procesos judiciales en Bolivia, dos de ellos con sentencia condenatoria por el caso gases lacrimógenos.
Becker explicó que, si bien existen vías para solicitar asilo político, la condena de Murillo por delitos como soborno y lavado de dinero en Estados Unidos podría influir en la decisión. «El pedido de asilo se realiza si hay la posibilidad de una persecución basado en su raza, género o pensamientos; sin embargo, en delitos de soborno y lavado de dinero, la Justicia estadounidense no podría otorgarle», detalló el jurista.
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El abogado señaló las posibles resoluciones del caso: «Hay un par de posibilidades, primero el juez puede deportarlo, pero Murillo tiene derecho a apelar. La otra posibilidad es que el juez puede pedir más información, ósea, más audiencias, y la otra es que Murillo puede pedir asilo, hay muchas posibilidades», afirmó.
Mientras su futuro legal se resuelve, Murillo permanece en un centro de detención para migrantes. Becker describió el lugar como «una prisión de migrantes, es un centro de detención muy fuerte, hubo un informe sobre abusos y violaciones de derechos humanos en la detención” “Es una prisión de migrantes, criminales, pero es un lugar muy duro donde se encuentra”, finalizó.

