Los ataques del ejército israelí se mantienen en toda la franja de Gaza mientras sigue sin haber noticias de una posible tregua y la desnutrición consecuencia del bloqueo de Israel a la ayuda alcanza niveles nunca vistos. Al menos 130 personas han muerto en las últimas 24 horas, de las que 73 han perdido la vida este domingo cuando iban a recoger comida.
El incidente más grave, con 67 fallecidos, ha tenido lugar cerca de Beit Lahia, en el extremo noroeste de la Franja, denuncian las autoridades del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás. El grupo islamista palestino califica los hechos de “matanza” por parte de soldados israelíes, que siguen empleando el hambre como arma para “matar civiles”.
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El ejército israelí confirma que realizó “disparos de advertencia para eliminar una amenaza inmediata para las tropas” en esa zona de Beit Lahia (junto a la frontera con Israel) donde, añaden, había miles de personas, según explicaciones publicada en medios locales. Como cada vez que tiene lugar una matanza de este tipo, los portavoces castrenses han informado de que se ha abierto una investigación.
Desde el lugar del ataque llegan imágenes de víctimas, muertos y heridos, siendo evacuados en carros tirados por burros, en coches o en bicicletas. Dentro y fuera de los hospitales, se han ido apilando decenas de cadáveres.
Hasta el momento, durante la actual guerra, hasta 76 niños y 10 adultos han muerto por desnutrición, según datos del Ministerio de Sanidad de Gaza, que califica el dato de “masacre silenciosa” en un comunicado de este domingo. La vida de hasta 600.000 niños menores de 10 años corre peligro debido a la desnutrición, incluyendo 60.000 bebés privados de fórmula infantil y, además, hay 60.000 mujeres embarazadas desnutridas, según esa misma institución.
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El Estado judío lleva meses empleando el hambre como arma de guerra y la Franja “está experimentando las peores etapas de la hambruna, alcanzando niveles catastróficos, en medio de un silencio internacional sin precedentes”, denuncia el ministerio. Las autoridades gazatíes exigen “la apertura inmediata de los pasos fronterizos para permitir la llegada de alimentos y medicamentos”.
El elevado número de víctimas “ha aumentado la presión sobre el debilitado sistema de salud”, señala el comunicado del Ministerio de Sanidad palestino. Los llamamientos para que se done sangre han resultado “ineficaces”, además del “agravamiento de los casos de desnutrición, anemia y fatiga severa, un peligroso indicador que presagia un futuro aún peor”, añade el texto.
Los muertos en el enclave palestino durante la actual contienda ascienden a más de 58.800 personas, la mayoría mujeres y menores.

