Recientes estudios han revelado que los perros han entrado en una fase evolutiva que está transformando su comportamiento social, debido en gran parte a sus interacciones cercanas con los humanos. Investigadores de la Universidad de Linköping, Suecia, encontraron que la oxitocina, una hormona asociada al vínculo emocional, está aumentando en los perros domésticos, lo que refuerza su deseo de estar en contacto con sus dueños y de buscar ayuda en situaciones complicadas.
A diferencia de sus antecesores, los perros modernos han pasado de ser cazadores y protectores a compañeros domésticos, adaptándose al estilo de vida humano más sedentario y emocionalmente conectado. Según el investigador Brian Hare, esta es la «tercera ola de domesticación» en la que los perros desarrollan un vínculo social más profundo.
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Este cambio no es sólo cultural sino biológico, ya que la sensibilidad a la oxitocina parece estar codificada en el ADN de estos animales, lo cual aumenta su predisposición a la cooperación y dependencia humana. Vanessa Woods, experta en comportamiento animal, destaca que este proceso tiene implicaciones significativas para el bienestar de los perros, quienes ahora requieren entornos que les permitan expresar estas nuevas habilidades sociales.
Los científicos advierten que, para adaptarse a esta nueva fase, los humanos deben comprometerse en brindar entrenamiento y compañía a sus perros, fomentando conductas que refuercen esta conexión. El cambio está también vinculado a la selección de rasgos más tranquilos y amigables, acordes con los nuevos roles de los perros como animales de servicio y apoyo emocional.
En conjunto, estos hallazgos revelan cómo la relación entre humanos y perros ha evolucionado hacia una interacción mucho más cercana y emocional, posicionándolos como integrantes clave en el bienestar de la vida moderna.

