El aumento de los casos de coronavirus en Estados Unidos atizó las demandas de subsidio por desempleo, que la semana pasada llegaron a los 1,4 millones, según los datos publicados este jueves por el Departamento de Trabajo. Es el primer incremento desde fines de marzo.
“En la semana que finalizó el 18 de julio, la cifra provisional de demandas iniciales fue de 1,4 millones, un aumento de 109.000 con respecto a las datos revisados de la semana anterior”, indicó el Departamento en un comunicado. El balance superó las estimaciones de economistas consultados por Reuters, que esperaban una cifra de 1,3 millones, y causó una apertura con retrocesos en las acciones de Wall Street.
El incremento indica que la cantidad de nuevas contrataciones o los empleados que están retornando a sus puestos de trabajo ante la reapertura está siendo sobrepasada por la cifra de despidos en negocios que tuvieron que cerrar (o volver a cerrar) sus puertas. La semana pasada, esta tendencia se había observado principalmente en Florida, Georgia y California, tres de los estados más afectados por los últimos brotes.
En tanto, el Congreso mantiene las discusiones para elaborar un nuevo paquete de estímulo, a solo una semana de que se acabe la ayuda de desempleo extendida para millones de estadounidenses por el gobierno federal, adicional a la asistencia otorgada por cada estado.
La gente hace fila frente al Kentucky Career Center para pedir ayuda con las solicitudes de subsidios de desempleo, en Fráncfort, Kentucky (Reuters)
El número actual de solicitudes semanales duplica la cifra registrada en el momento más álgido de la Gran Recesión, y multiplica por seis el promedio de 2019 (poco más de 200.000).
En Estados Unidos, el monto y la duración del subsidio por desempleo varían en función de los estados. En Maryland, limítrofe con Washington DC, por ejemplo, esta ayuda se extiende durante seis meses y en Georgia o en Nevada durante tres. En tanto, el monto varía entre 235 dólares por semana en Misisipi y 823 dólares en Massachusetts.
Los republicanos, que controlan el Senado, podrían presentar un paquete a finales de esta semana que costará más de 1 billón de dólares, según dijo el martes el líder republicano del Senado, Mitch McConnell. La Administración del presidente republicano Donald Trump también ha presentado sus propias ideas.
Con las negociaciones a punto de arrancar, estos son los puntos en común y las diferencias en cuanto a lo que cada bando está dispuesto a apoyar.
¿EN QUÉ ESTÁN DE ACUERDO?
– Pagos directos a los estadounidenses. El Congreso autorizó en marzo pagos directos de hasta 2.400 dólares por familia. El proyecto de ley de la Cámara de Representantes autorizaría otra ronda de pagos de hasta 6.000 dólares por familia. Los republicanos también apoyan otra ronda de pagos directos.
– Ayuda para las escuelas. Ambas partes han respaldado aproximadamente 100.000 millones de dólares en apoyo a las escuelas y universidades, muchas de las cuales tuvieron que implementar la educación a distancia esta primavera y están siendo presionadas por Trump para reanudar las clases presenciales este otoño. Una diferencia clave: los republicanos quieren destinar la mitad de ese dinero a las escuelas que intentan impartir clases presenciales, según el senador republicano Roy Blunt.
– Gasto en sanidad. Los republicanos y los demócratas también están a favor de aumentar el dinero para pruebas y otras medidas para contener el virus, así como fondos para los hospitales y los proveedores de asistencia médica que tratan a los enfermos. La Administración Trump inicialmente se opuso a inyectar liquidez para hacer más pruebas, pero ahora también lo apoya.
– Pequeñas empresas. Ambos lados quieren reforzar el plan «Paycheck Protection Program», que proporciona subvenciones y préstamos a las pequeñas empresas que han sido afectadas por el virus.
