La Paz, 22 jun, (Radio Splendid) .- Cumplimos el tercer día de encapsulamiento total en el país, de manera obligatoria el Gobierno transitorio pide a la ciudadanía acatar la cuarentena por el incremento de casos de coronavirus en territorio nacional.
Lo que si pude percatar en estas últimas semanas fue que la economía de un ciudadano promedio se hunde cada vez más, ya que el comercio informal carece de tener un recurso asegurado por mes, debido a la pérdida de su ganancia diaria.
Así mismo las autoridades solo se dedican a dar bonos de 500 bs, que son mínimos a mi parecer, porque no alcanza ni para unas dos semanas, peor si hay una familia numerosa en el interior de los hogares bolivianos.
Aun así, de manera amenazadora, el Ejecutivo prohíbe a la gente de Bolivia, poder salir a ganarse el pan de cada día, la sociedad incluso de la clase media clama el poder trabajar a pesar de arriesgar su vida por la pandemia.
Se debe aceptar esa situación y quedarse en casa pese a que las deudas están ahí y no se condona ningún pago, ni siquiera de los servicios básicos que son un derecho primario, estamos encerrados sin haber cometido algún crimen. La penumbra y la negrura del alma alcanzan más protagonismo y solo existe preocupación ante un futuro incierto.
El 8 de mayo, sectores de bajos recursos amenazaron con volver a sus empleos debido a que los bancos empiezan a cobrar créditos en pleno aislamiento obligatorio. Las entidades financieras se escudan en un decreto del gobierno de Añez, que define tres meses de suspensión de pago de créditos, pero la Asamblea Legislativa aprobó una ley más flexible en la que se estipulan seis meses. Sin embargo, todo se queda en simples declaraciones, y las banca se anteponen ante cualquier decisión.
Por si fuera poco, los presuntos casos de corrupción son innumerables, respiradores con sobreprecios, viajes innecesarios donde “misses” son trasladadas, la compra de gases lacrimógenos que alcanzan al pago de mas de 30 millones, pseudos embajadores de ciencia y tecnología que cobran salarios de 40 mil bolivianos solo por un mes de trabajo, exgerente de Entel que nunca aclaró su salario millonario y de sus empleados, YPFB que desconoce las licitaciones y otros casos que solo manchan la gestión de una exsenadora ahora en el poder, quien solo tenía la tarea de llamar a elecciones.
Por eso decidimos realizar una investigación. ingresamos a la contraloría y pudimos ver la declaración jurada de diferentes autoridades que representa el dinero de sus bienes activos, cabe recalcar que ahora después de meses hay la probabilidad que su patrimonio se haya incrementado, puesto a que la mayoría declaró cuando asumió el cargo.
La primera imagen corresponde al ministro, Arturo Murillo, sus bienes activos superan los 10 millones, su declaración fue antes de su nombramiento como ministro.

La segunda imagen corresponde al ministro de Defensa con más de dos millones como bienes activos, su declaración la hizo cuando asumió su cargo como ministro de defensa.

Jeannie Añez, tiene en bienes activos más de 300 mil bolivianos, sin embargo la declaración la hizo en noviembre de 2019, posteriormente se denunció que se compró un departamento con una suma de 78 mil dólares.

Mohammed Mostajo que alcanza a medio millón y fue criticado por los respiradores españoles, ahora se encuentra en EE.UU. tiene medio millón de Bs.

Carolina Ribera hija de Añez, que ocupaba el cargo de Gestión Social, desde diciembre nunca hizo su declaración jurada.
Esto y más, demuestra la hipocresía de las personas que nos gobiernan, ellos están bien económicamente, mientras la gente que no tiene dinero se queda frustrada de poder salir a trabajar, para obtener una vida estable como la minoría que se encuentra en el poder.
Esta es una redacción periodística independiente, que no compromete la línea del medio.
