Trípoli, 10 abril (Clarín).- Los choques entre dos focos de poder pueden alterar el equilibrio del norte de Africa. Las causas de una guerra que complica la región.
Libia está al borde de un conflicto bélico generalizado que cambiará drásticamente los años de esfuerzos diplomáticos para reconciliar a dos facciones políticas armadas rivales. Un avance liderado por Khalifa Haftar, el caudillo del este del país, tiene a los diplomáticos en discusiones y a la ONU llamando en vano a una tregua. El resultado podría dar forma no solo a la política de Libia, sino también a la seguridad del Mediterráneo, y la importancia de la democracia en Medio Oriente y el norte de África. Anoche, con un saldo de 34 muertos, seguían los combates en cercanías de Trípoli, la capital, entre las fuerzas de Haftar y las del premier Fayex al Serraj, reconocido por la ONU.

¿Por qué Libia está nuevamente en el candelero?
Hace tres meses, Haftar -un ex aliado del fallecido líder libio Muammar Kaddafi y luego convertido en aliado de la CIA, comenzó una serie de ofensivas militares desde su baluarte en el este de Libia, que incluyeron la toma de un yacimiento petrolífero clave en el sur. Su impulso fue considerado el precursor de un ataque a la base del rival de Libia: el frágil gobierno reconocido por la ONU. El resultado podría decidir si el país continúa en el camino prolongado, dirigido por la ONU hacia una forma de democracia que reúna a las instituciones divididas durante largo tiempo en el país, o, en cambio, caiga en una forma de gobierno militar como Egipto.
